Por muy bien que esté elaborado un proyecto, es habitual que existan pequeñas discrepancias entre el presupuesto y los planos, las memorias u otros documentos, ya sea por error, omisión o simplemente por falta de detalle. En estos casos, es importante que exista un orden de prioridad.
No existe una normativa a nivel estatal que establezca un orden de prioridad (prelación o prevalencia) de unos documentos sobre los otros. Cada administración puede establecer sus criterios propios. El criterio más ampliamente aceptado es el siguiente:
- Presupuesto.
- Planos.
- Pliego de prescripciones técnicas.
- Memoria.
En obras privadas, si no se estipula lo contrario, el criterio más extendido es este mismo, hasta tal punto que muchos constructores solo leen el presupuesto y algunos planos, obviando completamente tanto las memorias como el pliego de condiciones.
En definitiva, más importante que saber qué documentos son contractuales es saber cuál es la prioridad entre unos y otros documentos.
Este tema es importante sobre todo en obras públicas, donde se realizan contratos cerrados entre una constructora y la administración por un precio establecido previamente, normalmente bajo concurso público. En obras privadas normalmente se paga lo que se ejecuta y, en caso de discrepancia, es mejor consensuar previamente el presupuesto entre las partes.

Comenta si sabes en que tanto por ciento de suele desviar un proyecto de obras y porque.